A partir de esta semana ya se podrá pagar con el REC en algunos comercios del eje del Bessòs.

Si Barcelona tuviera moneda propia, ¿en qué se pagaría? ¿En mases, pujolets, butifarras, tumacas, pesetecoins? El debate da para largos hilos de Twitter y conversaciones friki-casposas en Forocoches. Lamentablemente para los trolls, era una pregunta retórica. La divisa local de la capital catalana se llama REC y ya puede usarse en algunos comercios del Besòs.

No, REC no responde a un juego de siglas ingenioso o un mal chiste, sino a Recurso Económico Ciudadano. Esta moneda virtual ya se acepta en 86 comercios del Eje del Besòs (Sant Andreu, Sant Martí y Nou Barris) y es una alternativa al sistema económico globalizado para fomentar la economía de proximidad y fortalecer las redes vecinales. Comercios pequeños como pescaderías o carnicerías son los primeros en aceptar el pago con esta criptodivisa, que de momento tendrá un año de prueba y tiene sus versiones en Santa Coloma de Gramanet, Lisboa y Bristol.

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Pago en recs | rec.barcelona
¿Por qué una moneda virtual?

De momento ya circulan cerca de 400.000 euros convertidos en RECS; dinero del que se han beneficiado 315 usuario/as del programa B-INCOME. Este es un proyecto piloto de lucha contra la pobreza y la desigualdad en zonas desfavorecidas de la ciudad. Lo hace tanto con ayudas económicas como convirtiendo a sus habitantes en sujetos activos de las políticas sociolaborales promovidas desde el Ajuntament. En este caso, la implantación del REC, que supone un 25% de esa renta municipal que reciben.

Un rec equivale a 1€ y para pagar necesitas una aplicación gratuita ya disponible en Android (pronto llegará a iPhone). Martí Olivella, impulsor de esta moneda ciudadana, calcula que se puede llegar a los 700.000 recs en su primer año de circulación (entre 50.000 y 60.000 euros) y a los 1,5 millones en el segundo. La idea es que la actividad de esta criptodivisa se quede en los barrios en los que funciona. De este modo, se fortalece su economía y evita que el gasto se vaya a los centros comerciales o las grandes marcas.

En Santa Coloma de Gramanet, por ejemplo, el grama está a punto de cumplir un año y ya la usan 486 usuarios entre personas, asociaciones y comercios. Incluso se prevé que parte del sueldo del personal del Ayuntamiento se pague en gramas. Queda pendiente si la criptodivisa afecta a otras zonas de Barcelona. Quién sabe, quizá en unos años se pague en gràcias, sants o ramblas.

Imagen destacada: Ajuntament de Barcelona