Hasta donde sabes, La Rambla siempre se ha llamado así…o no ¿Sabes de dónde viene el nombre?

Para saber cuándo fue la primera vez que alguien se refirió al paseo más emblemático de Barcelona como La Rambla hay que remontarse unos cuantos siglos atrás, concretamente hasta la Edad Media. La calle no adquirió la forma con la que la conocemos hasta el siglo XV, cuando se construyó la tercera muralla de la ciudad. Hasta entonces, solo había sido una riera cargada de desechos por la que discurría hasta el mar el agua que caía de la sierra de Collserola.

Una rambla es, según la RAE, el suelo por donde las aguas pluviales corren cuando son muy copiosas. Tiene su origen del árabe, ramla. Te contamos esto porque en la documentación que se conserva de los siglos X y XI D.C esta clase de torrentes se denominaban con la palabra latina areny. Cuando Jaume I conquistó Valencia en el siglo XIII, la palabra ramla se incorporó al habla de los catalanes.

rambla de santa mónica.
Vista aérea de la Rambla de Santa Mónica.

 

Dos siglos más tarde, durante el reinado de Pedro el Ceremonioso, se construyó la muralla del Raval. Se quiso aprovechar el transcurso de la riera que iba desde la Torre de Canaletas hasta la Torre de las Pulgas, donde está actualmente el Monumento a Colón, es decir, nuestra ramla.

De La Rambla a Las Ramblas

A partir de ese momento empezaron a levantarse varios conventos (especialmente en la zona del Raval) y la calle empezó a llenarse de vida. Con este desvío de la riera empezaron a formarse los diferentes tramos de La Rambla (Canaletas, Estudios, San José, Capuchinos, Santa Mónica) y pasa a denominarse Las Ramblas.

No adquirió el aspecto actual hasta la quema de conventos de 1835 y la desamortización de Mendizábal un año después. En el espacio que dejaron estos edificios religiosos se construyó la Plaza Real, La Boquería y el Liceu. El Monumento a Colón llegaría con la Exposición Universal de 1888  y el Mosaico a Miró en 1976.

farolas de la plaza real
En la Plaza Real se asentaba el Convento de los Capuchinos.

 

Imagen de portada: @rachelmgraf/Instagram.