El 9 de julio de 2007 comenzaba en Barcelona el rodaje de la 39ª película dirigida por Woody Allen en su extensa y reconocida carrera.

Vicky Cristina Barcelona fue la primera colaboración del gran cineasta de Nueva York con la compañía catalana Mediapro y se convirtió en la más exitosa y mediática de todas las películas que se han rodado en la ciudad, con una recaudación de 96 millones de dólares y una notable cosecha de premios en todo el mundo, comenzando por el Oscar a la mejor actriz secundaria para Penélope Cruz.

La película explica la historia de dos jóvenes norteamericanas, Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson), que deciden pasar un verano en Barcelona. El encuentro con un pintor (Javier Bardem) y su exmujer (Penélope Cruz), también artista, cambiará los planes que las dos turistas se habían hecho. Como en la aclamada Manhattan (1979), una de las películas más queridas por el director, aquí también utiliza un narrador para explicar la historia, dándole un aire de fábula, más cerca de la imaginación que de la realidad.

vicky cristina barcelona
Cartel de ‘Vicky, Cristina, Barcelona’

 

«Homenaje a Barcelona»

La mayor parte de la película está rodada en Barcelona, y como no podía ser de otra manera, La Rambla tiene un gran protagonismo en esta producción, que en palabras de Allen reconoció haber querido “hacer un homenaje a Barcelona, una ciudad llena de belleza visual, con una sensibilidad muy romántica. Me encanta Barcelona y es un personaje más”. De todas maneras, su fascinación por la ciudad va más allá de las palabras, y la prueba la tenemos en sus escapadas a Barcelona durante los meses de julio de 2014, 2015 y 2017, acompañado de su familia y amigos para disfrutar de la cultura y la gastronomía catalana.

La Rambla, como paseo, es el escenario de dos secuencias: en la primera se puede ver a Scarlett Johansson en el papel de Cristina paseando y haciendo fotografías en las paradas llenas de flores; en la segunda, los protagonistas son Vicky, interpretada por Rebecca Hall y su marido Doug (Chris Messina), que recorren las tiendas de venta de animales (actualmente ya no existe ninguna tienda en la avenida dedicada hasta esta actividad, cerrando la última en noviembre del 2013). Las dos secuencias se realizaron el 10 de julio entre las siete de la mañana y las doce del mediodía. Se utilizó el tramo entre la calle Hospital y la del Carme, en la denominada Rambla de les Flors. Dada la gran influencia de público, se tuvo que cortar el paseo.

 

La escena del Palau Moja

De todas maneras, no acaba aquí la presencia de La Rambla, ya que también se rodó una secuencia en el interior del Palau Moja, histórico edificio de estilo neoclásico, situado en la calle Portaferissa nº 1, esquina con La Rambla, siendo actualmente la sede de la Dirección General del Patrimoni Cultural de la Generalitat de Catalunya. Precisamente, en los bajos de la gran fachada visible desde el popular paseo, desde el 2016 se encuentra la Casa del Patrimoni Català, un espacio para dar a conocer de manera innovadora y original el patrimonio cultural, natural y gastronómico de Catalunya. Retomando el tema fílmico, el gran salón con pinturas murales del artista catalán El Vigatà con los amplios ventanales que dan a La Rambla, fue el escenario escogido para ambientar la boda entre Vicky y Doug.   

Como curiosidad, comentar que el popular mercado de La Boqueria era uno de los escenarios elegidos para formar parte del film, que fue desestimado por el alto coste que suponía utilizarlo. A pesar de ello, Woody Allen ha comentado en  diversas ocasiones que es uno de los lugares que más le gusta de Barcelona. Así, por ejemplo, cuando vino en junio del 2007, un mes antes del rodaje, para concretar las localizaciones, se le vio paseando por el mercado con su mujer Soon Yi comprando fruta, verdura y embutidos del país. Además, aprovechó para probar las excelencias del Bar Pinotxo, uno de los espacios más singulares del mercado.

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Rodaje de ‘Vicky, Cristina, Barcelona’.

 

La banda de Woody Allen

Finalmente, y dejando de lado su faceta cinematográfica, es sabido que Woody Allen es un gran aficionado al jazz, en especial por el de Nueva Orleans, lo que le impulsó a tocar primero el saxo soprano y posteriormente el clarinete. Empezó a hacerlo en público a principios de la década de los setenta, con la New Orleans Jazz Band, con la que aún actúa de manera más o menos regular.

Barcelona ha tenido el privilegio de acogerlo como músico en diversas ocasiones y, precisamente, en enero del 2008, cuatro meses después de haber finalizado el rodaje de Vicky Cristina Barcelona, Allen y la New New Orleans Jazz Band actuaron el día de Año Nuevo en el Gran Teatre del Liceu, haciendo las delicias del público que llenaba el coliseo barcelonés. “Es una placer estar aquí, éste es mi homenaje particular a Barcelona”, palabras de Woody Allen que resumían perfectamente la sintonía con la ciudad. Repitió de nuevo en el Liceu, el día de fin de año del 2014, para  inaugurar el Suite Festival con su inseparable banda.

 

Eugeni Osácar, profesor titular del Campus de Turisme, Hosteleria i Gastronomia CETT-UB. Doctor en Didáctica de las Ciencias Sociales y del Patrimonio por la Universitat de Barcelona, es experto en turismo cultural y turismo cinematográfico. Entre sus múltiples publicaciones destaca el libro “Barcelona, una ciudad de película” (2013). En octubre del 2018 aparecerá una segunda edición revisada y ampliada, con cinco capítulos nuevos.