«En Barcelona tienes que desconfiar de todos (…) está llena de soplones, polis, transformistas y todo tipo de gente».
El 27 de septiembre de 1935 se estrenaba en París la película La bandera, una producción francesa basada en la novela homónima del escritor francés Pierre Dumarchey, publicada en 1931.
El film es una mezcla de géneros, donde conviven el drama, la temática bélica y la aventura, con especial protagonismo del “Tercio de extranjeros” de la Legión Española. Incluso el nombre de la película es en castellano, en una clara alusión tanto al estandarte del cuerpo como a una unidad específica suya, la bandera, que equivale a un batallón.
La producción fue dirigida por Julien Duvivier, uno de los mejores directores del cine francés, sobre todo en la década de los treinta, junto a Marcel Carné y Jean Renoir. El protagonista del film es Jean Gabin, una de las grandes estrellas del cine francés, con participaciones tan destacadas como en la La grande illusion (1937) de Jean Renoir, y posteriormente en los años cincuenta y sesenta interpretando al popular comisario Maigret, creado por el escritor belga George Simenon.

Argumento
La película gira en torno al personaje de Pierre Gilieth, interpretado por Jean Gabin, el cual asesina a un hombre en París y huye a Barcelona. Aquí le roban la cartera y malvive, hasta que decide alistarse en la Legión Extranjera Española como última salvación. Con Gilieth, parten hacía Marruecos otros dos compatriotas franceses: Fernando Lucas (Robert Le Vigan) y Marcel Mulot (Raymond Aimos). Una vez en África, la disciplina militar y el duro trabajo no impiden que se enamore y se case con Aischa, aunque los combates contra las tropas del Rif pondrán a prueba el amor y la amistad.
Aunque la mayor parte de la película se rodó en los estudios Pathé de Joinville-le-Pont, cerca de París, y en la región del Rif (Marruecos), aproximadamente 10 minutos fueron filmados en Barcelona, siendo esta producción la primera película internacional de ficción rodada en nuestra ciudad. En concreto, las secuencias rodadas en exteriores se realizaron en el entonces Barrio Chino, hoy en día parte del barrio del Raval y en La Rambla, con un especial protagonismo. Duvivier supo captar muy bien la atmósfera de la lucha por la vida, tan parecida la de Barcelona con la de París, en la que nos muestra unas calles y unos tugurios donde convive la gente humilde del barrio con los truhanes, carteristas, prostitutas y travestis, hecho que convertía el barrio en atractivo y a la vez peligroso.
En el minuto 1:28 sale la desaparecida Calle Cirés, en el actual Raval.
La «cueva del vicio»
De hecho, una de las secuencias se desarrolla en un local de la zona repleto de gente muy diversa que beben, fuman y conversan, mientras contemplan un espectáculo de transformistas vestidos de faralaes. Es precisamente aquí, donde a Pierre Gilieth le roban la cartera, y podemos escuchar a un personaje con el que comparte mesa que le dice: “en Barcelona tienes que desconfiar de todos (…) está llena de soplones, polis, transformistas y todo tipo de gente (…)”. La escena fue rodada en un plató, pero representaba el mítico Cabaret La Criolla, que a pesar de sus escasos 11 años de existencia (1925-1936), es considerado el local más canalla de la historia de la ciudad.
Situado en el número 10 de la calle Cid, en aquella época una de las calles más perversas y peligrosas de Barcelona, la denominada “cueva del vicio” era frecuentada por todo tipo de personas, desde la burguesía catalana y la intelectualidad del país y europea, hasta los altos cargos militares y políticos, pasando por proxenetas, prostitutas, travestis y traficantes de droga. Todos compartían bajo un mismo techo miseria, pecados y momentos de euforia.

Primera película que se rodó en Barcelona
Las primeras imágenes que vemos de Barcelona en la película son de la calle Cirés, actualmente desaparecida. Tenía su inicio al final de la actual avenida de les Drassanes e iba desde la esquina de la calle Arc del Teatre a Nou de la Rambla. Era una de las calles más conflictivas de la ciudad y, como se puede ver el film, estaba siempre llena a rebosar, con mercadillos ilegales y gente conviviendo entre los restos de basura.
En contraste a esta visión sórdida y peligrosa de Barcelona (en realidad, muy parecida a muchas ciudades europeas del momento), Duvivier utiliza La Rambla para mostrar otra ciudad, tan cerca y tan diferente de las otras secuencias rodadas. La cámara nos presenta unos bonitos planos de la popular avenida, luminosa, soleada, con gente paseando entre árboles frondosos y paradas de flores, mientras Pierre Gilieth caminando y parándose en un típico quiosco, compra diversos periódicos franceses.

Dedicada a Franco
Para finalizar, una curiosidad que pone en evidencia los contrastes ideológicos en la Europa de la década de los treinta. Cuando se estrenó la película en septiembre de 1935, en los títulos de crédito se podía leer que la película estaba dedicada al general Francisco Franco, admirado por aquel entonces, al menos en Francia, por sus campañas militares en el norte de África. Lógicamente, después del alzamiento militar liderado por Franco y la posterior Guerra Civil, esta dedicatoria desapareció de todas las copias que se distribuyeron comercialmente.
Eugeni Osácar, profesor titular del Campus de Turisme, Hosteleria i Gastronomia CETT-UB. Doctor en Didáctica de las Ciencias Sociales y del Patrimonio por la Universitat de Barcelona, es experto en turismo cultural y turismo cinematográfico. Entre sus múltiples publicaciones destaca el libro “Barcelona, una ciudad de película” (2013). En octubre del 2018 aparecerá una segunda edición revisada y ampliada, con cinco capítulos nuevos.
