Si pides un sándwich mixto en cualquier bar o restaurante de Barcelona te entenderán, pero sabrán perfectamente que vienes de fuera.

Si eres de Barcelona y tienes amigos de fuera, seguro que se han sorprendido cuando, en un ataque de hambre a la hora de la merienda o en plena noche de fiesta, has pedido un bikini. Alguno incluso te habrá señalado, entre la sorna y la sorpresa, que te has equivocado de sitio. Es entonces cuando, bien te preguntas de dónde viene tan curiosa denominación, bien la explicas porque la has leído en artículos similares a este. Si ese es tu caso, te adelantamos que aun así permanezcas en esta página. Siempre se puede aprender algo nuevo.

Viajemos a la Barcelona de 1953. En ese año abrió, en plena Diagonal de Barcelona, la sala de bailes Bikini. Aspiraba a convertirse en punto de encuentro de la burguesía que podía disfrutar de la noche barcelonesa. Los teatros y clubs del Paral·lel, que había sido el Broadway de Barcelona, caían como moscas ante la censura franquista mientras que la población afrontaba la posguerra como podía.

La sala Bikini tenía una zona de baile, terraza y el primer mini golf de España en la azotea, por lo que la clientela no se hizo de rogar. Una orquesta interpretaba las novedades musicales que se exportaban de Europa y Estados Unidos. Pero había algo que ganaba en popularidad a las canciones de amor o el twist. Era el sándwich de jamón dulce y queso fundido que conocemos, conocido como croque monsieur en Francia.

Como la censura franquista no permitía palabras extranjeras, se quedó como el bocadillo de la casa. La expresión evolucionó a “el bocadillo que hacen en la Bikini” y de ahí a “Bikini”. Economía del lenguaje, ya sabes. Cuando este plato empezó a venderse en otros establecimientos, el mote ya se había convertido en su nombre oficial.

Han pasado décadas y la sala Bikini continúa siendo uno de los puntos de referencia de la noche barcelonesa. No se ha movido de su sitio y funciona como discoteca y sala de conciertos. Lamentablemente ya no se puede pedir un bikini pero sin duda, tiene su apartado en la historia de la gastronomía catalana.