Huye de las aglomeraciones.  Descubre esos sitios escondidos del Barrio Gótico que están fuera de los circuitos turÃsticos.
Barcelona es una ciudad en constante movimiento. De hecho, es tan popular que pasear por sus espacios más emblemáticos puede ser abrumador. Sin embargo, la ciudad alberga algunos oasis de tranquilidad en los que puedes desconectar sin necesidad de salir del centro. Un ejemplo son estos sitios escondidos del Barrio Gótico.
Jardines de la Casa de Ignaci Puig
Se puede pasar del barullo de La Rambla a la calma más absoluta en cinco minutos. Es más, la prueba está en estos jardines de estilo romántico situados en el  número 10 de la calle de La Boqueria. Se accede a ellos por el Hotel Petit Palace Opera Garden y es el rincón perfecto para leer un libro bajo los árboles, hacer un picnic o disfrutar de los gin-tonics primaverales.

Carasses
Más que un sitio, son varias formas curiosas distribuidas por las paredes de la zona. Las carassas son bustos colocados en los muros del Gótico que antiguamente señalaban dónde se localizaban los burdeles. Los más populares son el Papamosques (entre el carrer de les Mosques y Flassaders), La Caterina (Mestres Casals i Martorell) y la mejor conservada (carrer dels Mirallers y Vigatants).

Els Quatre Gats
Este proyecto de Ramón Casas, Santiago Rusiñol, Pompeyo Gener, JoaquÃn Mir Trinxet y Miquel Utrillo lleva en activo desde el 14 de junio de 1897. Ha vivido e incentivado una de las épocas más doradas de la cultura catalana. No solo por el cúmulo de artistas e intelectuales que se sentaron en su barra a charlar sobre el futuro. También se organizaban conciertos, tertulias y teatro de sombras chinas. Fue el primer lugar en el que Pablo Picasso expuso sus obras, artista que también diseñarÃa los menús y el cartel de la entrada.

El Vergel del Museu Frederic Marès
El Museu Frederic Marès toma su nombre de uno de los mayores coleccionistas de arte de la historia de Cataluña. Es esta estancia del Palacio Real de los condes de Barcelona se encontraba un suntuoso jardÃn que aún se conserva. Un precioso patio de naranjos en el que se celebran conciertos, recitales y charlas a lo largo del año, asà como el tradicional Ou com balla.

Claustro de la Parroquia Santa Ana
A pocos pasos de Plaça de Catalunya se encuentra el antiguo monasterio de Santa Ana, construida entre los siglos XII y XV. Lo que hace interesante su arquitectura es la mezcla estilos románico y gótico. Merece la pena pasear por el claustro, una de las construcciones más recientes y desconocidas entre los locales.

Templo Romano Augusto
Es uno de los pocos restos en pie del pasado romano de Barcelona. Se levantó en torno al Siglo I en honor al emperador romano César Augusto. Hoy, puedes verlas en la calle ParadÃs.

