“No te engañes, no solo compras un producto falso” es el eslogan de la campaña que la Generalitat de Catalunya ha lanzado para combatir el top manta.

La Generalitat de Catalunya ha relanzado la campaña que empleó en 2017 para informar sobre las consecuencias de la venta ilegal en la calle. Bajo el lema “No te engañes, no solo compras un producto falso”, alerta a locales y turistas sobre los peligros de comprar un producto del top manta.

Ser cómplice de la venta ilegal comprándote esas gafas de marca que tanto te gustan tiene consecuencias negativas no solo en la salud y seguridad de las personas, sino en el conjunto de la economía. Como indica la campaña de la Generalitat, no solo adquieres un producto falso, sino unas gafas que no han pasado unos controles mínimos de calidad, realizas una actividad ilegal que puede multarse hasta con 2.000 euros, alimentas a grupos organizados que se benefician del incumplimiento de la ley y perjudicas la actividad económica del país.

La Generalitat distribuirá carteles y dípticos en cuatro idiomas (catalán, castellano, inglés, francés) a través de ayuntamientos, organizaciones y oficinas de turismo.

top manta
Campaña de la Generalitat para combatir el top manta.

 

Top manta en Barcelona

Que las zonas más turísticas de Barcelona como el paseo del Puerto o la estación de Plaça de Catalunya son territorio top manta es una realidad que no hay que ignorar. La cantidad de estos vendedores aumenta con el inicio de la temporada alta, amenazando los ingresos de comerciantes y negocios.

El pasado 8 de junio la Plataforma de Afectados por el Top Manta presentó un requerimiento al Ajuntament para que endureciese las medidas contra esta forma de lucro ilegal. La asociación está compuesta por 35 entidades (entre las que se incluye Amics de La Rambla, Barcelona Oberta, Aquarium de Barcelona, el Gremi d’Hotels o el de Restauración). Denuncian que se sienten “menospreciados y desamparados como ciudadanos, comerciantes y usuarios de la vía pública”. También la “escasa” presencia policial ante los 2.000 manteros que hay en la ciudad.

 

Así, según los afectados “degrada las calles, afecta a la salubridad, restringe la libertad de movimientos, genera ruido, es un agravio comparativo para los comerciantes con licencia, perjudica a las actividades reguladas y contribuye a la precarización laboral».

Imagen destacada: Ara.cat