The Passenger explica la historia de David Locke (interpretado por Jack Nicholson, ganador de tres Oscar y una de las grandes estrellas del cine mundial), un reportero de televisión que está realizando un documental en el África poscolonial.
Michelangelo Antonioni, nacido en Ferrara en 1912 y muerto en Roma en el 2007, es considerado uno de los directores más grandes de la historia del cine. Director, guionista, montador, escritor y pintor, este hombre polifacético es reconocido como un autor de referencia del cine moderno. A mitad de la década de los sesenta del siglo pasado, cuando ya era una figura reconocida a nivel internacional, firmó un contrato con la Metro Goldwyn Mayer (MGM) y el productor italiano Carlo Ponti para rodar tres películas, rodadas en inglés y filmadas fuera de Italia. Después de Blow-up (1966), filmada en Londres y considerada el éxito comercial más importante de su carrera como director, dirigió Zabriskie Point (1970), una atípica road movie rodada en Estados Unidos, para posteriormente emprender el tercer proyecto conjunto.

El viaje de The Passenger
Esta tercera película fue Professione: reporter (título original en italiano), estrenada en 1975, que en Estados Unidos y el Reino Unido se conoció como The passenger y en España El reportero. La película explica la historia de David Locke (interpretado por Jack Nicholson, ganador de tres Oscar y una de las grandes estrellas del cine mundial), un reportero de televisión que está realizando un documental en el África poscolonial. El azar lo lleva a encontrarse con un inglés de nombre Robertson (Charles Mulhevill) que se aloja en el mismo hotel. La inesperada muerte de Robertson en su habitación ofrece a Locke la oportunidad de iniciar una nueva vida, cambiándose la identidad con el traspasado. Deja África e inicia un nuevo viaje siguiendo las pistas del verdadero Robertson. Un viaje que lo llevará a diferentes ciudades europeas y a vivir experiencias que poco podía imaginar cuando decidió suplantar la identidad del misterioso personaje. Locke pronto descubrirá que Robertson era un traficante de armas en el inestable continente africano, donde los gobiernos y los dictadores se imponen y son derrocados por la fuerza.
La película se rodó en Argelia, Londres, Munich, Andalucía y Barcelona. Precisamente, Antonioni eligió la capital catalana para desarrollar uno de los momentos claves de la trama. Es aquí donde Locke se encontrará con una enigmática mujer de la cual no se conocerá su nombre. La fascinante pareja formada por el gran Jack Nicholson y la actriz francesa Maria Schneider, que ha pasado a la historia por su papel en El último tango en París (1972) con Marlon Brando, vivirán unos momentos intensos y enigmáticos en la ciudad. Sin duda, la elección de Barcelona por parte de Antonioni parece clara, ya que su fascinación por Gaudí lo llevó a querer rodar en algunos de los edificios únicos del genio catalán. Estamos delante de un director que se interesa por la arquitectura, hasta el punto que tiende a menudo a estructurar sus imágenes como construcciones arquitectónicas.

Una conversación anómala
En esta mirada particular de Barcelona a través de la cámara de Michelangelo Antonioni no podía faltar La Rambla. En una de las dos secuencias en que aparece en el film, vemos a Locke atravesar la parte central del paseo para cruzar de un lado al otro, pasando muy cerca de una de las típicas tiendas de pájaros y otros animales que había aquí hace unos años. El director aprovecha la escena para incluir una curiosa conversación en castellano entre un empleado y un cliente, que se informa sobre los monos que tiene en una jaula. Mientras conversan, la cámara muestra una jaula con un loro.
En otro momento de la película vemos al personaje interpretado por Maria Schneider entrar en el hotel Oriente, uno de los hoteles históricos de La Rambla, y dirigirse a la recepción para pagar la habitación de Locke y recoger su equipaje. La anécdota de la secuencia es que el recepcionista que la atiende es, ni más ni menos, que Joan Gaspart Solves, actual presidente de la cadena HUSA Hoteles, presidente del comité ejecutivo del Consorcio Turisme de Barcelona y expresidente del FC Barcelona. Precisamente, este hotel fue el primero que dirigió en 1969 cuando tenía 25 años, pero en 1974 (año del rodaje) ya dirigía la cadena hotelera.
Homenaje a Gaudí
A escasos metros de La Rambla, en el número 3-5 de la calle Nou de la Rambla se encuentra el Palau Güell, encargado por Eusebi Güell a Antoni Gaudí en 1880 para convertirse en la residencia familiar. En un claro homenaje al artista, Antonioni rodó en su interior una secuencia como si quisiese invitarnos a visitar con él y Jack Nicholson el palacio. Un plano muestra la fachada de líneas sugestivamente venecianas, mientras el personaje de Locke cruza la calle y entra en el palacio. A partir del vestíbulo, la cámara le sigue mientras nos muestra en unos deliciosos planos de luces y sombras algunos de los espacios únicos de este maravilloso edificio de aire orientalista. Es aquí donde Jack Nicholson ve por primera vez en Barcelona a Maria Schneider, la chica misteriosa sin nombre, con la mantiene una conversación extraña y desconcertante. La marcha sorprendente de ella, sin explicación, da por finalizada la secuencia y, es además, un buen colofón para nuestro paseo por La Rambla a través de la mirada única de Michelangelo Antonioni.

Eugeni Osácar, profesor titular del Campus de Turisme, Hosteleria i Gastronomia CETT-UB. Doctor en Didáctica de las Ciencias Sociales y del Patrimonio por la Universitat de Barcelona, es experto en turismo cultural y turismo cinematográfico. Entre sus múltiples publicaciones destaca el libro “Barcelona, una ciudad de película” (2013). En octubre del 2018 aparecerá una segunda edición revisada y ampliada, con cinco capítulos nuevos.
