Si estás aquí seguramente conozcas Las Ramblas en Barcelona, y hayas paseado más de una vez por ellas, pero ¿sabías que están formadas por seis tramos? Si no conocías este dato, quédate con nosotros, porque este post te interesa.

Los seis tramos de Las Ramblas

Empecemos por el principio: Las Ramblas es el nombre que se le ha dado al tramo que une Plaza Cataluña con la estatua de Colón, que tiene en total 1,3km. Se construyó en 1766 y desde entonces se ha convertido en uno de los principales paseos de Barcelona.

Aunque se le llama también “La Rambla”, cuando decimos “Las Ramblas” nos estamos refiriendo a que agrupa seis tramos. Todos ellos con sus particularidades, unos más famosos, otros más desconocidos, pero cada uno con su encanto.

La Rambla de Canaletas

Es el tramo más alto de Las Ramblas, y recibe este nombre por la famosísima fuente que se encuentra en él. Y es que no solo la conocen los barceloninos y barceloninas, sino que su fama ha traspasado fronteras y muchos turistas van expresamente a verla. Es donde el Barça celebra sus triunfos, y existe una leyenda que dice que quien bebe agua de la fuente volverá a Barcelona.

Si vamos bajando por el lado derecho encontramos la calle Bonsuccés, que nos lleva al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Si bajamos por el lado contrario encontramos la calle de Santa Anna, que lleva a la avenida del Portal del Ángel, una importante zona de compras.

La Rambla de los Estudios o la Rambla de los pájaros

Las murallas cerraban esta parte de la Rambla desde el siglo XIV. En el XVI se construyó el edificio de Estudio General o Universidad, que ha dado nombre a este tramo, pero cuando el edificio perdió sus usos universitarios se convirtió en un cuartel. Finalmente, en 1843 fue derruido para abrir las murallas.

Por el lado más cercano a la calle Portaferrisa se pone el mercado de los pájaros, por eso muchas personas le llaman a este tramo “La Rambla de los Pájaros”. Si seguimos bajando encontramos la iglesia de Belén, que en su origen era de los Jesuitas, y que se incendió en el año 1671. Casi 10 años después se empezó el proyecto de reconstrucción, que acabó tal como la podemos ver hoy en día.

Al lado izquierdo encontramos el Palau Moja, que actualmente es un centro de información de la ciudad y alrededores, una cafetería y una tienda, pero en originalmente era una casa señorial, donde vivió incluso el propio Jacint Verdaguer, uno de los grandes poetas catalanes.

La Rambla de Sant Josep o la Rambla de las Flores

En el siglo XIX era el único lugar de Barcelona donde se vendían flores, por lo que se le dio el nombre de “la Rambla de las Flores”, y actualmente el mercado de flores comparte espacio con quioscos. También se le llama “la Rambla de Sant Josep” por la proximidad a la plaza de Sant Josep.

Encontramos, entre muchos otros edificios y puntos de interés, el Palacio de la Virreina, el mercado de la Boquería, el Palau Nou de la Rambla, la Casa del Paraigües y el Museo de la Erótica.

La Rambla de los Capuchinos o la Rambla del Centro

Este tramo fue el primero que se convirtió en paseo, y muchas personas empezaron a reunirse con amigos. Las noches estaban marcadas por la presencia de la burgesía catalana que salía del Liceo.

Y es el Liceo precisamente el punto más famoso de este tramo, aunque también está el mosaico de Miró, al que se ha sumado ahora el memorial por las víctimas del atentado de 2017, la Plaza Real, muy conocida por sus bares y por el ocio nocturno, el Palacio Güell, o el Café de l’Òpera.

Es conocida como “la Rambla de los Capuchinos” porque antiguamente había un convento llamado así, que fue quemado.

La Rambla de Santa Mónica

Debe su nombre a la Parroquia de Santa Mónica, una de las pocas que no destruyeron en el 36. Acoge el Museo de Cera de Barcelona, el Teatro Principal, el Centro de Arte Santa Mònica y las Drassanes, un conjunto de edificaciones destinadas a construir barcos.

En 1774 se destruyeron las murallas que iban desde la actual Plaza del Teatro hasta el mar, y en 1817 se construyó una fuente dedicada a Hèrcules, mítico fundador de la ciudad, pero esta también se destruyó años después. A ese lugar se le dio el nombre de “Plaça del Teatre”, ya que estaba delante del Teatro Principal, y actualmente hay un monumento dedicado a frederic Soler (Serafí Pitarra), fundador del teatro catalán moderno.

La Rambla del Mar

Al final de todo de las Ramblas, ya tocando al mar, encontramos la Rambla del Mar, que ocupa un tramo muy pequeño, y es la más nueva de todas. Forma parte de un proyecto para abrir la ciudad al mar, y hace posible que todos se acerquen más al agua gracias también a una pasarela.