El pesebre de la plaça de Sant Jaume da que hablar todas las navidades. Este año, no iba a ser menos.

La Navidad es un momento lleno de tradiciones. Están las típicas, el Tió de Nadal, los canelones de Sant Esteve, doce uvas en fin de año… y las no tan oficiales pero igual de típicas, como las luces de fun fun fun de la Gran Via, los regalos forzados de los amigos invisibles y el pesebre de la plaça de Sant Jaume. Todos los años hay algo que decir sobre el decorado y 2018, por supuesto, no iba a ser menos.

La semana pasada se volvieron a encender las luces de Navidad y se terminó de instalar el belén. No es un Nacimiento al uso, sino una gran mesa rodeada de sillas. Las más grandes son la de Jesús-indicado con un babero, presidiendo el convite; la Virgen María-con un velo con una corona de flores y San José, con un martillo. También están las de los tres Reyes Magos e invitados especiales como el caganer y el Tió de Nadal. También hay una pastorcilla, un abuelo, una vaca y un burro (en vez del buey y la mula).

pesebre sant jaume
La silla de “Jesús” en el pesebre de Sant Jaume.

 

plaça de Sant Jaume
El angelito y la vaca de la plaça de Sant Jaume.
Un deseo

Sobre la mesa hay doce nidos con doce deseos y doce versos del poema Un desig de Montse Ginesta. Este dice:

“Veig un estel solitari entre núvols

que tromolós assenyala un destí.
Veig un estel que amb un polsim daurat
encén els cims amb lluïssors perdudes.

I si tot d’una li seguíssim la petja
i, enlluernats, descobrim un món?
Un món desconegut, més savi i més humà!

Potser aleshores la foscor fugiria
i, amb ulls cegats, podríem tornar a confiar
en la bondat, en l’arts, en la Bellesa.
Ens donaríem les mans i seguint el senyal.
entre matolls glaçats, fariem camí plegats”.

pesebre de la plaça de Sant Jaume.
El poema del pesebre de la plaça de Sant Jaume.

 

En castellano.

“Veo una estrella solitaria entre nubes
que parpadeando señala un destino.
Veo una estrella que con un polvo dorado
enciende las cumbres con lustres perdidos.

¿Y si todos a una siguiéramos sus pisadas
y, deslumbrados, descubriésemos un mundo?
¡Un mundo desconocido, más sabio y más humano!

Quizás entonces la oscuridad huiría
y, con ojos ciegos, podríamos volver a confiar
en la bondad, en el artes, en la Belleza.

Nos daríamos las manos y siguiendo la señal.
entre matorrales helados, haríamos el camino juntos”.

sant jaume
El pesebre de la plaça de Sant Jaume.

 

Imágenes: Ajuntament de Barcelona.