En la Catedral de Barcelona trabaja el padre Juan José Gallego, el único exorcista de Cataluña.
Si lo piensas bien, la Catedral de Barcelona es uno de esos sitios que pone los pelos de punta. En primer lugar, está dedicada a Santa Eulà lia y los trece tomentos que la convirtieron en mártir (y en la barcelonesa más desgraciada de la historia). De hecho, el edificio en sà en su recordatorio continuo de lo que sufrió esta niña con tal de defender el catolicismo. Como ejemplo, el nombre, Catedral de la Santa Eulalia y la Santa Cruz (la crucificaron antes de morir) o las trece ocas que puedes encontrar en el claustro.
Aun asÃ, uno de los hechos más inquietantes de la Catedral de Barcelona no son sus gárgolas (que también), sino que aquà trabaja el único exorcista que hay en Cataluña. Se trata del padre Juan José Gallego, que lleva diez años desalojando al demonio de los cuerpos de sus vÃctimas. Si las casi doscientas gárgolas de la Catedral hablasen, contarÃan que han presenciado innumerables exorcismos a lo largo de su historia. Es más, ellos mismos son representaciones de esas brujas, bestias y malos espÃritus con los que es mejor no cruzarse.

El demonio es un amargado
El padre Juan José Gallego da misa en la Catedral de Barcelona. No obstante, su despacho está en el Eixample, no vaya a ser que al demonio le de por instalarse en la Casa de Dios. En su despacho solo tiene agua bendita y un ejemplar del libro Ritual para exorcismos. Comenta que recibe a un mÃnimo de cinco personas al dÃa que creen estar poseÃdas y que el 50% de los casos son falsos. Sin embargo, hay que andarse con ojo con los que son de verdad, ya que pueden ser tanto o más peligrosos que la niña de El Exorcista (1971).

No es el único exorcista de renombre que ha trabajado en Barcelona. El poeta mosén Cinto Verdaguer (1845-1902) no solo escribió una de las obras más importantes de la literatura catalana, La Atlántida. Cuentan que veÃa a Satán en todas partes y que por eso, también realizó varios exorcismos y se enfrentó con el clero. No es el caso del padre Juan José Gallego, aunque sà ha reconocido que la Iglesia no es muy partidaria de visibilizar su labor, ya que corren el riesgo de perder fieles al asociar esta práctica con el medievo. Sin embargo, asegura que el demonio está presente en nuestra sociedad y que es un amargado total.
